CONSUMO DE ALCOHOL EN MENORES DE 18 AÑOS EN COLOMBIA
Estudio en siete capitales y dos municipios pequeños
Augusto Pérez Gómez, Ph. D. y Orlando Scoppetta Diaz-Granados, M. Sc.
Bogotá, 2009
Factores de riesgo y factores de protección

Como muy bien sabemos el alcohol es una de las sustancias psicoactivas con mayor protagonismo en la población juvenil. Hablamos de una sustancia de producción, distribución y consumo legales por lo que su uso está normalizado en nuestra cultura (García, López y Quiles, 2006). Desde este punto de vista se despliega una gran variedad de factores de riesgo que impulsan al joven a iniciarse en el consumo; el objetivo principal de los programas preventivos es, entonces, retrasar el consumo de alcohol y trabajar sobre estos factores de riesgo.

En ese orden de ideas, los factores de riesgo son todas aquellas circunstancias, características personales o ambientales que, combinadas entre sí, podrían resultar predisponentes o facilitadoras para el inicio o mantenimiento del uso y abuso de drogas; mientras que los factores de protección se definen como aquellas variables que contribuyen a modular o limitar el uso de sustancias psicoactivas (Secades y Fernández, 2001)

 

Factores de riesgo

Tal como lo mencionan Secades y Fernández (2001), los factores de riesgo se han dividido en factores individuales y contextuales. Los primeros se refieren a aquellas características personales que presentan un mayor grado de susceptibilidad ante influencias sociales que favorecen el consumo de drogas. Los factores contextuales, por su parte, contienen factores macrosociales de riesgo, son externos al individuo y operan a una escala extensa y alejada del consumo, es decir comprenden aspectos de carácter estructural, social, económico y cultural. Los factores microsociales se refieren a contextos más inmediatos en los que el sujeto se desenvuelve y participa directamente, como el grupo de pares, la familia y la escuela (p.11)

Algunos de los factores de riesgo que comparten varios autores (Becker, 1974; Bandura, 1977; Kaplan, 1980; Weis, 1985; Hawkins, Catalano y Miller, 1992; Becoña, 1999) y que fueron sintetizados por Espada, Mendez, Griffin y Botvin (2003) son 1:

Factores macrosociales
  1. Disponibilidad y accesibilidad de las sustancias (por ejemplo la disponibilidad del alcohol por ser una droga legal, escaso control de la ley, precio, horario de venta, lugares de venta).
  2. Institucionalización y aprobación social de las drogas legales ( el alcohol es una droga aceptada socialmente y la televisión, el cine, la prensa muestran personajes famosos divirtiéndose y bebiendo alcohol)
  3. Publicidad como una fuente de presión social hacia el consumo y presencia de mensajes persuasivos en el que los jóvenes no tienen una actitud crítica frente a los medios audiovisuales
  4. Asociación del alcohol y drogas de síntesis con el ocio (ligado al tiempo libre, fines de semana a ciertos lugares como discotecas y a la búsqueda de nuevas sensaciones y experiencias)
Factores microsociales
  1. Estilos de vida inadecuados: ambigüedad en normas familiares, exceso de protección
  2. Falta de comunicación y clima familiar conflictivo: la comunicación satisfactoria evita el aislamiento, educa para las relaciones extrafamiliares, promueve la expresión de sentimientos y facilita el desarrollo personal
  3. Consumo familiar de alcohol
Factores personales
  1. Desinformación y prejuicios: falta de conocimiento o información errónea sobre las drogas, repercusiones negativas, etc.
  2. Actitudes favorables hacia el consumo: Son predictores del inicio del consumo de alcohol y otras drogas
  3. Déficits y problemas del adolescente: Constituyen factores de riesgo porque el adolescente puede evitarlos con el consumo de alcohol; el consumo se asocia con baja autoestima y locus de control externo, trastornos de ansiedad y del estado de ánimo

 

Por otro lado autores como Navarro Botella (2000), sostienen que los factores de riesgo más importantes relacionados con el consumo de drogas en jóvenes entre 15 y 29 años son los relacionados con la percepción que se tiene sobre las drogas, su presencia social, estereotipos, ocio, tiempo libre y valores sobre las drogas.

Sin embargo uno de los factores de riesgo más sobresalientes en la época actual es el enunciado por el Instituto Deusto de Drogodependencias (Universidad de Deusto), el cual dice que «la conformación de la estructura familiar y la ausencia en la disciplina familiar, explicada como una inconsistencia o inexistencia de la disciplina y bajas aspiraciones de los padres sobre la educación de sus hijos», constituyen un factor de riesgo importante; mientras que el establecimiento de relaciones afectivas positivas entre padres e hijos se correlaciona con una menor probabilidad de que la juventud presente problemas de conducta (Laspada, Iraurgui y Aróstegui, 2004).

Lo anterior indica que las familias con alto nivel de conflicto influyen sobre el desarrollo de consumo de sustancias psicoactivas y que hay menos posibilidad de que los hijos de familias altamente cohesionadas entren en contacto con las mismas (Alonso, 1994). Pérez y Mejía (1998) encontraron resultados virtualmente idénticos.

Por último el National Institute on Drug Abuse (NIDA, 2001) propone 2 grandes categorías en las cuales se agrupan los siguientes factores de riesgo:

  • Ambiente familiar caótico, particularmente cuando los padres abusan de alguna sustancia o padecen enfermedades mentales
  • Paternidad ineficaz, especialmente con niños de temperamentos difíciles y con desórdenes de conducta, tales como: comportamiento inadecuado de timidez y agresividad, fracaso escolar, dificultad en las relaciones sociales, afiliación con compañeros de conducta desviada y percepción de aprobación del uso de drogas en el ambiente escolar y social

Aunque el solo conocimiento de los factores de riesgo no tiene ningún sentido si no se interviene sobre ellos, es de vital importancia tener en cuenta los que Moncada (1997) cita como seis aspectos básicos que serán de gran ayuda para realizar programas preventivos:

  1. Existen factores asociados al uso de drogas y factores relacionados con la abstinencia de las mismas. Los factores de riesgo y protección no son extremos; es decir, que la ausencia de un factor de riesgo no se considera como un factor de protección ni viceversa
  2. Estos factores se refieren a dos clases: los relacionados con el individuo (intrapersonales e interpersonales) y los relacionados con el contexto (ambientales)
  3. Cuanto mayor sea la concentración de estos factores mayor será el riesgo o protección
  4. Existen diferentes factores de riesgo para los diferentes tipos de sustancias
  5. Los factores de riesgo del inicio del uso de sustancias no tienen por qué coincidir con otras etapas del consumo
  6. Algunos factores de riesgo tienen una influencia constante a lo largo del desarrollo, mientras que otros agudizan su impacto en determinadas edades

 

Factores de protección

La reversión de los factores de riesgo descritos anteriormente llevaría a que actuaran de forma distinta en el adolescente y sus implicaciones fueran de signo positivo, pues en vez de constituir un riesgo constante para el sujeto pasarían a ser un elemento con función protectora.

Hawkins y sus colaboradores (Hawkins, Catalano y Miller, 1992) mencionan algunos factores protectores que no solo previenen el consumo temprano de alcohol en jóvenes sino que controlan el desarrollo de comportamientos antisociales como por ejemplo los lazos sociales (adhesión y compromiso con la familia, la escuela y los compañeros), las coacciones externas (normas claras y consistentes contra el consumo de drogas mantenidas por personas ligadas al individuo) y las habilidades sociales (poseer estrategias de solución de problemas para afrontar asertivamente las situaciones y resistir las presiones hacia la transgresión de normas).

El establecimiento de una buena relación afectiva entre padres e hijos son otros factores protectores importantes. Por lo general los padres que no consumen drogas, que cumplen las normas sociales, que presentan intolerancia frente a las drogas y revelan cierto inconformismo frente al consumo de sustancias legales como el alcohol marcan una baja probabilidad para que sus hijos inicien el consumo de drogas (Recio, 1999).