Sustancia que actúa sobre los receptores produciendo cierto tipo de respuestas; una
droga agonista facilita los efectos de un
neurotransmisor sobre una célula postsináptica. Por ejemplo, la
metadona y la
heroína son agonistas para los receptores de
opioides.
Como su nombre lo indica, es un tipo de
tratamiento de la dependencia a las Sustancias Psicoactivas basado en el empleo de
fármacos y medicamentos. Esta modalidad de
tratamiento exige un procedimiento distinto para cada sustancia específica. Su acción se fundamenta en el
tratamiento antagonista, es decir, el
uso de medicamentos para bloquear los efectos de la
droga a la cual el individuo es dependiente, y el
tratamiento de sustitución de
drogas que consiste en administrar al paciente sustancias cuyos efectos se producen a largo plazo y le permiten funcionar con relativa normalidad sin presentar los síntomas del síndrome de
abstinencia (este tipo de
tratamiento es frecuentemente usado para la dependencia a sustancias
opioides tales como la heroína). La farmacoterapia también es utilizada para el
tratamiento de desórdenes psiquiátricos en aquellos casos en que estos se presentan en conjunto con problemas de dependencia a las
drogas (doble diagnóstico).
La farmacoterapia como único
tratamiento es considerada insuficiente para disminuir el consumo de
drogas y mejorar la condición de la persona. Por lo tanto, incluso en aquellos
tratamientos en los que la farmacoterapia es el principal componente -tales como los programas de mantenimiento de metadona- un componente psicoterapéutico es indispensable para el éxito del
tratamiento. Este hecho sugiere que la psicoterapia y la farmacoterapia no sólo poseen diferentes mecanismos, sino que resuelven distintos problemas, por lo que deben constituir estrategias complementarias en el
tratamiento para la dependencia a las
drogas.